martes, 19 de julio de 2011

Rabia-c.

Tus sentidos captan algo, algo que inmediatamente, o en ocasiones gradualmente, produce una intensa reacción en tu interior. El desarrollo suele ser el mismo en la mayoría de ocasiones. El corazón se acelera; el estómago empieza a tener movimientos extraños, como si se revelara contra lo que alberga y quisiera producirte un corte de digestión; se origina un fuego abrasante en la base del cuello que sube por ambos lados del mismo; la yugular palpita tan fuerte que te ensordece los oídos; el ardor llega a tu cabeza y notas como toda ella se expande y se contrae al son de tus latidos; el cuero cabelludo se estremece; probablemente el líquido cefalorraquídeo comience a hervir, pero eso ya no puedo asegurarlo...